Entre los varios fenómenos patentes en Yucatán como resultado de la coexistencia de dos idiomas se destaca singularmente la presencia de voces mayas y mayismos en el español, en forma abundosa, no sólo en el habla del vulgo, sino también en el de la clase media y en el lenguaje familiar de las clases cultas.
Mientras en otras zonas lingüísticas los préstamos de voces indígenas han sufrido adaptaciones para acomodarse a la morfología castellana como en México las voces nahoas, y en Tabasco las mismas voces mayas, no ocurre lo mismo en Yucatán, donde es tal la fuerza del maya, que las más de las voces tomadas de este idioma se han conservado puras sin modificaciones morfológicas, salvo en sus inflexiones gramaticales, y son muy pocas las que con la adición de sufijos y prefijos castellanos se han adaptado a las formas españolas.1


